viernes, 28 de enero de 2011

Mi nuevo hogar...

Si bien Sack nació en una oficina, este no sería su destino final. Él presentía que estaba destinado a grandes cosas... pero no sabía cuales. 


Podría ser un astronauta y salvar al mundo del Armageddon, evitar el fin del mundo en el 2012, rescatar gatitos de los árboles (y es que resulta que su piel de lana es atractiva para los felinos!) o, inclusive, ser presidente de... algo.


Por el momento, sólo sabía que se cambiaría de oficina, eso seguro. No es que tuviera problemas con el jefe o sus compañeros, ya que con todos simpatizaba rápidamente, pero ya tenía reservas y el pasaje de micro comprado. De hecho, le costó juntar los $520 del transporte, dado que sin trabajo ni currículum, mucho no podía hacer.


Pero no se dedicó a mendigar. No, eso jamás. Resultó que Sack era y es bueno contando chistes y a medida que iba sacando sonrisas las monedas comenzaron a aparecer. Inclusive hasta pensó en seguir una carrera de humorista, con la cual hacerse rico y famoso... lo malo es que eso se contraponía con su idea de ser el héroe mundial... así que lo desechó.


Cuando fue entregado a unas manos más pequeñas (las mías!) para ser trasladado a su nuevo hogar, Sack, con mucho esfuerzo, sacó cada moneda recolectada para viajar en micro, pero ¡sorpresa! sólo se podía pagar con tarjeta..."Mmmmmm que mal, pero mejor, más para mí", pensó con una sonrisa en su cara abotonada.


Llegó a un edificio alto de 20 pisos, donde los vidrios reflejaban las nubes del cielo... era casi como ver un espejo gigante. Al llegar a su destino,  lo ubicaron al lado de una ventana. Podía ver como pasaban los autos, la gente pequeña que transitaba por las calles y las plantas y edificios que parecían de juguete. 


Fue ahí cuando pensó que estaba en la cima del mundo! "Aquí podré vigilar al mundo y empezar con mi proyecto de ser el futuro salvador!".


Pero claro está que eso era sólo el comienzo de muchas profesiones... y que sólo estaba en el piso 6.

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