Esta bitácora no buscará más que contar las pequeñas aventuras y desventuras de un pequeño ser con grandes sueños. Sólo reflejará su realidad y vivencias y, si de alguna forma se siente identificado, le recordamos que Sack es sólo un personaje de ficción.
jueves, 27 de enero de 2011
Mi primer día
La existencia de Sack comenzó en una pequeña bolsa que contenía su diminuta humanidad.
No es más grande que la palma de una mano y sus ojos son botones, sin agujeros en su interior (si los tuvieran... sería doloroso, no?).
Lo entregaron una tarde calurosa de enero, cuando los 31 grados celcius del termómetro marcaron las gotas de sudor de varios santiaguinos, aún con aire acondicionado. Pero seguramente la temperatura dentro de esa pequeña bolsa era mayor.
Sack no podía salir de ese útero plástico sólo. Necesitaba ayuda para nacer. Y así fue como una mano ansiosa abrió el paquete y le entregó unos lentes de sol, para que no encegueciera con la luminosidad de la oficina que se convertiría en una parada temporal dentro de su largo viaje.... (sí, igual que los mineros!).
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Yo lo ayude XD
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